lunes, 21 de diciembre de 2009

Cuatro años

¿Cuantas noches habían compartido en aquel local? No podría decirlo,quizás cientos desde el día en que se conocieron. Ella lo recordaba como si fuera ayer, la silueta del chico sentada en la mesa más alejada del escenario, cubierta casi en su totalidad por el claroscuro que lanzaban las minúsculas lamparas que adornaban cada una de las mesas. Recordaba como si fuera ayer el movimiento del vaso entre los dedos,el sonido de los hielos golpeteando el cristal y la luz reflejada que irradiaba este sobre la madera de la mesa. Un vaso lleno de agua,siempre agua con hielo, el no bebía alcohol.

Podía recordar con claridad el eco de la canción que sonó en ese momento resonando en todo el local, la que volvía a interpretar ahora,como cada noche. Una canción melancólica que antes apenas estaba dotada de significado y que ahora sin embargo parecía llenar sus dedos,todo su cuerpo en realidad, con una descarga eléctrica. El cuerpo entero le temblaba, sentía frío a pesar del ambiente caldeado allí después de cuantas almas habían acudido al local. Si hubiera necesitado mirar las notas de marfil del piano para interpretar la melodía no habría conseguido unir mas de dos acordes... pero no miraba,no lo necesitaba, conocía esa canción como si ella misma la hubiera escrito. Su mirada estaba posada en un punto indefinido frente a ella, su cuerpo estaba allí,su mente y su alma no...se habían marchado acompañadas por la música al único lugar donde el dolor y la perdida quedan de lado,los recuerdos.


Paseos bajo la luz cálida del otoño,bajo la nieve helada del invierno. Mil anécdotas,mil caricias,mil besos, mil canciones que formaban la banda sonora de los recuerdos. Eran estos los que hacían pensar que todo había merecido la pena. Ahora cada vez que derramaba una lagrima podía silenciar el llanto recordando los momentos que pasaron juntos.


Cuatro años ya. Cuatro años de noches en vela abrazada a la almohada solo por imaginarse que este era el,que aun podía recorrerlo con sus manos,que aun la rodeaba su calor. Cuatro años ahogando en alcohol un llanto que en un principio había forzado a no salir,que después vio como la única forma de sanar su interior. Si no le lloraba ella....¿Quien le lloraría?


Cuatro años desde que el egoísmo de una persona le había arrebatado de las manos a la persona que mejor la había entendido, la que era su alma gemela. Cuatro años en los que la impotencia por no haber podido hacer nada no había menguado y en que el odio había crecido segundo a segundo. Quizás si llenaba el corazón de odio había menos espacio en el para el dolor. Pero después de todo ese tiempo las imágenes del accidente aun la atormentaban. Veía con claridad la foto del coche destrozado,la única que le habían dejado ver. Era una imagen que se le repetía siempre,una que nunca se borraría de sus recuerdos. Malos recuerdos ahora.


Porque desde que cogiera el teléfono y le dijeran que el había muerto todo había ido de mal a peor. Los siguientes días fueron un torbellino y de ellos recordaba pocas imágenes. La del féretro descendiendo del avión que le había traído desde Londres, la de sus padres llorando,la de la tierra cubriendo la rosa blanca que había dejado caer en la tumba. Su habitación en penumbra todos aquellos días que había pasado tumbada,sin ganas de mas y sin poder dormir.


Y ahora estaba allí...tocando como si su fantasma fuera a escucharla. Lo único que sabia es que esa canción conseguía acercarla mas a el,aunque le arrancara las lagrimas,aunque la acercara mas al dolor...era un dolor agridulce que quería seguir sintiendo. Era lo único que compartía con el ahora. Era lo único con lo que conseguía alejar a los demonios.


Eso y los recuerdos...

domingo, 20 de diciembre de 2009

Els tres cants de la guerra. Joan Maragall

Los adioses

Que señales de adiós han hecho
mans extendidas hacia el mar,
hacia los barcos que huían
con las cubiertas demasiado cargadas,
hacía allí donde las olas lucen
retorciéndose y bramando soleadas!
Cuantos adioses desde aquel adiós primero,
cuando Caín, habiendo hecho la muerte,
comió al anochecer un bocín a la endiablada,
el bastón al puño, ceñida la cintura,
rodeado de lloros de niños, y la mujer,
que le decía con lamento:
"No vayas hacia Poniente."
Mas él, la cara adusta y ya fatal,
girada hacia la puesta,
marcha sin hacer caso
de las manos que se movían en el aire
en vano, sin respuesta.

1896

Oda a España

Escucha, España, - la voz de un hijo
que te habla en lengua -no castellana:
hablo en la lengua - que me ha dado
la tierra áspera:
En esta lengua - pocos te han hablado;
en la otra, demasiado.
Te han hablado demasiado - de los saguntinos
y de los que per la patria mueren:
Tus glorias - y tus recuerdos,
recuerdos y glorias -no más de muertes:
has vivido triste.
Yo quiero hablarte -muy diferente.
¿Por qué derramar la sangre inútil?
Dentro de las venas -vida es sangre,
vida para los de ahora -y para los que vendrán:
derramada es muerta.
Demasiado pensabas - en tu honor
y demasiado poco en tu vivir:
trágica traías - la muerte de los hijos
te satisfacía -de honores mortales,
y eran las fiestas - los funerales,
¡Oh triste España!
Yo he visto los barcos - marchar llenos
de los hijos que traías -a que muriesen:
sonrientes marchaban -hacia el azar;
y tú cantabas -cerca del mar
como una loca.
¿Dónde están los barcos? - ¿Dónde están los hijos?
Pregúntalo al Poniente y a la oleada brava:
Todo lo perdieres, - no tienes a nadie.
¡España, España, -vuelve en ti,
arranca el llanto de madre!

¡Sálvate, oh! Sálvate de tanto mal;
que el llanto te vuelva fecunda, alegre y viva;
piensa ne la vida que tienes alrededor:
Levanta la cabeza,
sonríe a los siete colores que hay en las nubes.
¿Dónde estás, España? - No te veo.
¿No sientes mi voz atronadora?
¿No entiendes esta lengua -que te habla entre peligros?
¿Has olvidado a entender a tus hijos?
¡Adiós, España!

1898

Canto de retorno

Volvemos de batallas, -venimos de la guerra,
y no llevamos armas, pendones ni clarines;
vencidos en la mar y vencidos en la tierra,
somos un deshecho.
Llevábamos por estela tiburones y delfines.
Hermanos que en la playa llorando esperáis,
¡Llorad, llorad!
Por la mar se os acerca -la hueste macilenta
que llamea con la antorcha* de la nave que la lleva.
Adiós, oh tú, América, tierra furiosa!
Somos débiles para ti.
Hermanos que en la playa llorando esperáis,
¡Llorad, llorad!
(*Este fragmento no lo llego a comprender, pero esto me parece lo más correcto.)
Venimos todos de cara -al viento de la costa,
aunque nos mate por frío y por fuerte,
aunque resten sin respuesta
más de un grito de madre cuando entramos a puerto.
Hermanos que en la playa llorando esperáis,
¡Llorad, llorad!
De tantos como faltan traemos la memoria,
de lo que sufrimos, -de lo que hemos sufrido,
de la triste lucha sin fe ni gloria
de un pueblo que se nos pierde.
Hermanos que en la playa llorando esperáis,
¡Llorad, llorad!
Decidnos si aún la patria es suficiente fuerte
para oír las gestas - que le hemos de contar;
Decidnos, decidnos si está viva o si está muerta
la lengua con la que tendremos que hacer llorar.
Si aún está bien vivo el recuerdo de otras gestas,
si aún las sierras que nos han fortalecido
se levantan serenas sobre las tormentas
y braman su bosques al viento ponentino,
hermanos que en la playa lloráis esperando,
no lloréis: ¡Reír, cantad!


Traducción casera ( ;P)

miércoles, 16 de diciembre de 2009

:)

De momento de momento yo me quedo sin tu cielo,
tu te quedas de momento sin mi mar.
De momento yo me quedo sin tu reino,
tu te quedas de momento sin reinar.

Nos quedamos sin nosotros
sin tus besos,sin tus dedos,sin mi voz.
Pero se que ya es nuestro el futuro.
Porque ya no nos vamos a ver...

...de momento.

De momento si tu quieres yo te olvido,
no te llamo,no te cuido,no soy yo.
De momento desterramos lo tierno
levantando las fronteras de la sinrazon.

Pero se que ya es nuestro el futuro.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Luis Cernuda

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.




Te quiero.

Te lo he dicho con el viento
jugueteando tal un animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;

te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

te lo he dicho con las plantas,
leves caricias transparentes
que se cubren de rubor repentino;

te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,

te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta;
más allá de la vida
quiero decírtelo con la muerte,
más allá del amor
quiero decírtelo con el olvido.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Fragmentos literarios -1-

EL CONDE DE MONTECRISTO (Alejandro Dumas)

¨-¡Oh! Desengañaos sufro menos, por que ya apenas tengo fuerzas para sufrir. Avuestra edad siempre se tiene fe en la vida.Es un privilegio de la juventud, crecer y esperar. Los ancianos ven la muerte con mas claridad. ¡Oh!, ya se acerca…, si…, mi vista se turba…, mi tazon se extingue… Vuestra mano, Dantes, vuestra mano… ¡Adios! -y levantandose con un nuevo esfuerzo-:¡Montecristo!-dijo-.No olvideis a Montecristo- y volvio a caer sobre la cama .¨

CIEN AÑOS DE SOLEDAD (Gabriel Garcia Marquez)

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Me encanta este comienzo.

La guerra del paraiso

¨-Porque la presencia del Otro Mundo enciende en nosotros la chispa de la suprema conciencia, o de la imaginación. Las leyendas, cuentos y apariciones en el Otro Mundo, esa tierra mágica y encantada que se extiende desde los muros del mundo manifiesto, despiertan y desarrollan en lo seres humanos las supremas nociones de la belleza, nobleza, respeto, amor y otras muchas virtudes. El Otro Mundo es la forma de las formas, el almacén, ¿no cree?¨

UN MAGO DE TERRAMAR (Ursula K. Le Guin)

"-Ged, escúchame ahora. ¿Nunca has pensado que así como hay oscuridad alrededor de la luz, también hay peligro alrededor del poder? Esta magia no es un juego al que nos dedicamos por placer o por halago. Piénsalo, en nuestro arte, cada palabra que pronunciamos, cada acto que ejecutamos es para bien o para mal. ¡Antes de obrar hay que conocer el precio!"

El libro de las sombras contadas (Terry Goodkind)

“-Con magia.-la mujer trago saliva sin dejar de contemplar el fuego-. El Límite fue creado por arte de magia, por lo que los magos pensaron que podrían hacerme pasar si contaba con la ayuda y protección de la magia. Fue tremendamente complicado lanzar los hechizos, pues trataban con cosas que no comprendían del todo, cosas peligrosas, no fueron ellos quienes conjuraron el Límite en este mundo, por lo que no estaban seguros de si funcionaría. Ninguno de nosotros sabía que esperar.-su voz sonaba débil, distante-. Conseguí pasar, pero me temo que nunca podré abandonarlo enteramente.
Richard escuchaba como hechizado. Le horrorizaba pensar en lo que se había enfrentado Calan; que había atravesado parte del inframundo, del mundo de los muertos, aunque fuera con la ayuda de la magia. Era inimaginable. Los asustados ojos de la mujer se posaron sobre los suyos. Eran ojos que habían visto cosas que nadie había visto”

LAS CENIZAS DE ÁNGELA
“La escarcha comienza a blanquear la tierra fresca de la tumba y yo pienso en Theressa, que estará fría en su ataúd, con su pelo rojo, con sus ojos verdes. No entiendo los sentimientos que me invaden, pero sé que con todas las personas que han muerto en mi familia y con todas las que se han muerto en los callejones de mi barrio y con todas las que han faltado no había sentido nunca un dolor como éste que tengo en el corazón, y espero no volver a tenerlo. ”

El Alquimista. Paulo Coelho
- ¿Por qué lloras? – le preguntaron las Oréades.
- Lloro por Narciso – repuso el lago.
- ¡Ah, no nos asombra que llores por Narciso! - prosiguieron ellas -. Al fin y al cabo, a pesar de que nosotras siempre corríamos tras él por el bosque, tú eras el único que tenía la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.
- Pero ¿Narciso era bello? – preguntó el lago.
- ¿Quién si no tú podría saberlo? – respondieron, sorprendidas, las Oréades – En definitiva, era en tus márgenes donde él se inclinaba para contemplarse todos los días.
El lago permaneció en silencio unos instantes. Finalmente, dijo:
- Lloro por Narciso, pero nunca me di cuenta de que Narciso fuera bello.
Lloro por Narciso porque cada vez que él se inclinaba sobre mi orilla yo podía ver, en el fondo de sus ojos, reflejada mi propia belleza.

Un mago de Terramar. Ursula K Leguin

Para transformar esta piedra en una gema tienes que ponerle otro nombre verdadero. Y eso, hijo mío, hasta con una piedrecilla tan pequeña como ésta, es cambiar el mundo. Se puede hacer. En verdad, se puede. Es el arte del Maestro de Transformaciones, y tú lo aprenderás, cuando estés preparado para aprenderlo. Mas no transformarás una sola cosa, un guijarro, un grano de arena hasta que no sepas cuál será el bien y el mal que resultará. El mundo se mantiene en Equilibrio. El poder de Transformación y de Invocación de un mago puede romper ese equilibrio. Tiene que ser guiado por el conocimiento, y servir a la necesidad. Encender una vela es proyectar una sombra...
Miró otra vez el guijarro en el hueco de la mano.
—También una piedra es una cosa buena, sabes —siguió diciendo, en tono menos grave—. Si las Islas de Terramar fueran todas de diamante, tendríamos aquí una vida dura. Goza con las ilusiones, muchacho, y deja que las piedras sean piedras.

El olor de las especias


"-No sabíamos a donde acudir-contestó.
-Dicen que el amor es hermoso, aunque pueder ser también la peor de las plagas. Pero decidme ¿acaso quereis a esta joven?
-Sí, si eso es lo que os interesa."

"Te quiero, pensó Asur, y se sorprendió al oir su voz en aquel silencio de ténues fragancias,sólo dos palabras, las únicas que ella seguro que entendía pues siempre se le escapaban antes de cubrirla de besos. Permaneció quieto, observándola, como una estatua, curioso, convertido en sal mientras la mano de Migdim acariaba el colchón en su busca con el sueño agitado por no encontrarlo junto a ella, junto a su cuerpo que brillaba a jirones, auroral, mitad noche, mitad dia."

“-¿Seguro que no eres cristiano?-preguntó Asur.
-Escucha Asur, soy tu amigo. Es verdad que he sido educado como musulmán, pero eso no me hace ser musulmán; y he vivido como cristiano, pero eso tampoco me convierte en cristiano. De hecho tal como veo yo las cosas, soy un extraño en ambos mundos, así que me he acostumbrado a vivir al margen de las categorías.
-No entiendo qué quieres decir.
-Quiero decir que he aprendido a darle mayor importancia a otras cosas.
-¿Cómo por ejemplo?
-Las personas, por ejemplo. Es difícil que tú lo entiendas porque participas de un origen común con los tuyos, pero la vida de un mestizo es muy diferente. Carecemos de ese vínculo que no une a un grupo, y hemos de concentrarnos en estar donde nos dejen”

“-¿Eres feliz?
-No podía quejarme, hasta que empezaste a compartir tus sueños conmigo y algo se quebró en mi interior. Cada vez se hacía más fuerte el recuerdo de la montaña y más presente el aroma de heno y de las manzanas. No sé que me ha pasado. Esto es una locura.
-Yo nunca podría ofrecerte como mujer libre ni la mitad de las coasas de las que aquí dispones como esclava.
-Lo sé, no creas que lo he pensado.
-¿Entonces…?
-Necesitaba hablar contigo, decirte que entendía tus palabras. Eso es todo.”

“-¿Pero tú te crees algo de eso?-dijó Asur molesto.
-Es un mito bereber. Nadie pide que te lo creas, pero los mitos nacen para explicar cosas que no entendemos, o para justificar hechos fuera de lo común. Eso es. Yo los veo como la justificación de los mediocres. ¿No te has fijado que es frecuente que a los grandes hombres se les atribuya un origen singular, diferente del resto y a menudo sobrenatural? Eso nos libera a los nacidos de mujeres de tener que realizar grandes hazañas. Un mito es algo así como una excusa.”


Leyendas de pasion-1-


-Isabella...¿Debo quedarme?
La electrizo a la condesita. Con vergüenza de mirarle a la cara por temor de que el pudiera leeer en sus ojos lo que sentía,y clavando resueltamente la mirada en sus rodillas,Isabella respondio con un solo movimiento negativo de cabeza.
Sentía que el la miraba fijamente. Su corazón latía con violencia >La pregunta se introdujo en su corazón,en su mente y en su alma. Cerro los ojos.
-Dios mio,eres tan joven que me partes el corazón-dijo el en un tono extraño,brusco.
Antes de que ella supiera que proponía estaba sentado en la cama junto a ella,deslizando la mano bajo su barbilla para levantarse la.
-No sabia que hubiera muchachitas así en ningún parte del mundo.
Con la mano de Alec bajo su barbilla,inclinándole hacia arriba la cabeza,ella le miro por fin. Lo que vio hizo temblar sus rodillas. Alec estaba cerca,tan cerca que ella puto ver las vetas oscuras que jaspeaban sus dorados ojos. Isabella clavo la vista en esas parpadeantes honduras y quedo perdida. Sus dedos, súbitamente débiles,soltaron la manta,que resbalo hacia abajo. Los ojos de Alec la siguieron; luego se alzaron de nuevo hasta los de ella. Sus espesas pestañas,varios tonos mas oscuras que su cabello,lanzaban sombras sobre sus altos pómulos. Tenia los labios un poco entreabiertos. Mientras el la miraba con atención, Isabella vio que en las doradas profundidades se habían encendido llamas diminutas. Como hipnotizada ,no pudo moverse cuando esos ojos ardientes se clavaron en su boca.
-Me dejas sin aliento-murmuro el.
Y luego se inclino para rozar los labios de Isabella con los suyos. Si hubiese muerto en ese momento lo habría hecho feliz. El contacto de los labios de Alec sobre su boca fue la sensación mas exquisita que había experimentado en su vida. Le atravesó el fuego,abrasando sus sentidos,haciéndole doblar los dedos de los pies. En una reacción que le surgió tan naturalmente como respirar,bajo los párpados y entreabrió los labios.
Fue un beso brevísimo.
Al mismo tiempo que el mundo de Isabella se mecía sobre su eje,Alec retiro la boca y se volvió a sentar. Su mano aun sostenía la barbilla de la joven.El pulgar acariciaba la línea frágil de su mandíbula.Tras un largo momento,ella abrío lentamente los ojos y le miró con atencion.Alec apenas si la había besado, y sin embargo,el mundo entero parecía diferente. Ella era diferente.Por primera vez en su vida supo lo que era desear que un hombre la tocara.
Alec le devolvió la mirada con sus dorados ojos levemente entrecerrados. Parecía un hombre que habia recibido una sorpresa,y no especialmente agradable.
Abrió la boca como para decir algo.Isabella,que no quería ser devuelta a la realidad todavía,alzó una mano para tocarle la cara.Sus dedos rozaron apenas la mejilla del Tigre, y sin embargo el contacto produjo ondas de emoción en lo más profundo de su ser.Aunque él se había efeitado antes,los inicios de una barba le hacían áspera la piel.Tenía el rostro muy ardiente. Cuando le tocó,los dedos de Isabella hormiguearon.Retiro la mano con rapidez.
Alec atrapó esa mano fugitiva y llevándosela a la boca,le besó el dorso de los nudillos.Luego,ante la mirada de Isabella,cuyos ojos se oscurecian de sentimiento ,le besó casda dedo por separado,introduciéndose la punta de el en la boca y chupándolo levemente.Cuando terminó Isabella contenia el aliento.Nunca en su vida había experimentado las sensaciones que vivia en ese momento.
-Alec...
Cuando él le buscó la otra mano para repetir la acción,Isabella sacudió la cabeza y se la puso puerilmente a la espalda. Una especie de pánico la asaltó al darse cuenta de que la boca del estómago le temblaba sin poder evitarlo. Con tanto dominio sobre sus propias acciones como una ramita arrastrada por un río embravecido comprendió que era atraída por corrientes traicioneras a profundidades peligrosas.
Entonces Alec Tyron le sonrió,con una sonrisa adormilada,perezosa,tan seductora como lo habían sido sus besos.
-¿Tímida,condesa?- preguntó suavemente. La palabra fue al mismo tiempo una burla y una caricia.
Le sonreía sujetándole la mano y acariciándole con el pulgar el dorso de los nudillos. La luz del fuego se reflejaba en sus ojos e iluminaba facciones que habían sido esculpidas por la mano de un maestro. El cabello leonado le caía hasta unos hombros tan anchos,que impedían a Isabella ver la chimenea. Los duros contornos de su pecho estaban en sombras,mas oscurecidos aun por los verticiclos de rizado pelo que asomaban sobre los bordes del vendaje. Los músculos de sus brazos ondulaban y brillaban,delineados por el fuego en anaranjado. Tan guapo era,que con solo mirarle se secaba la boca.
-Eres majestuoso-susurro ella,conmovida ,y su otra mano surgió ciegamente para hacer lo que ella había estado queriendo hacer durante días:tocarle.
Sus dedos buscaron el brazo del hombre hasta posarse ligeramente donde el musculo sobresalía por encima del codo. Allí la piel era tibia y lisa como el raso contra las puntas de sus dedos,el musculo,abajo,duro como el hierro. El Tigre permaneció inmóvil mientras Isabella le pasaba los dedos a lo largo del brazo,pero a esta le pareció que de pronto el dejaba de respirar. Saber que podía conmoverlo tanto como el a ella era arrobador. Al apartar la mano del brazo de Alec,le sonrío trémulamente. Este le tomo la mano quemándole los ojos con los suyos. Luego se inclino hacia adelante lenta,muy lentamente,para posarse de nuevo en sus labios.
Isabella no hizo ningún intento para evitarlo. En cambio,su corazón pareció detenerse mientras esperaba el contacto de esos labios perfectamente esculpidos.
La boca de Alec era muy cálida,muy suave y muy dulce. Isabella sintió que su calor le llegaba hasta los pies. Cerrando los ojos,anuncio con un suspiro su rendición total. La sensación suscitada por los labios del Tigre era las mas exquisita que ella había experimentado en su vida. Alec le soltó las manos,que se movieron por su cuenta propia para apoyarse en los anchos hombros desnudos de este,hundiendo muy levemente las uñas en su carne. La mano izquierda del hombre se alzo para introducirse bajo el cabello de la joven,doblando sus largos dedos en torno al cráneo de ella,sosteniéndole la cabeza para besarla. Su mano derecha le acerco la cara a la suya.
Esta vez cuando la beso,la presión de sus labios fue mas firme. Le separo los labios con los suyos,en un beso todavía pausado,sin prisas. Su lengua broto para tocarle el labio inferior,correr por la linea de sus dientes,que permanecían cerrados para el.
-Abre la boca para mi.
Aunque las palabras fueron un mero susurro contra sus labios,Isabella las escuchó.Por un momento,la tumultuosa excitacion que se acumulaba en su interior tembló y amenazó derrumbarse.Antes había sido besada de ese modo...por Bernard...Su lengua,que sabía a vino servido en su cena de bodas,se le había metido casi hasta el fondo de la garganta,provocándole náuseas...
Pero la tibia dulzura de los labios de Alec Tyron contra los suyos borró el recuerdo de los de Bernard.Este beso no se parecía a ningún otro.Le hizo ansiar más.Obediente,le dejó entrar.
La lengua de Alec era lenta,caliente y suave,deslizándose entre sus labios,tocando sus dientes,su paladar,el interior de sus mejillas.Sabía levemente a tabaco y coñac,y mientras él la instruía en el dulce arte de besar,ella aspiró profunda,estremecidamente.Con su nariz tan cerca de la mejilla lisa y tibia de Alec,aspiró el embriagador aroma de ron con aceite.
La lengua del hombre tocó la suya,que se escondía detrás de sus dientes inferiores,la acarició y se retiro luego.
-Se supone que me has de devolver el beso-se quejó él en un susurro emocionado y burlón contra sus labios.
Sin darle tiempo a responder atrajo a su boca el labio inferior de la joven y se lo chupó.Isabella temblaba.Una serie de minúsculas contracciones rítmicas empezó a crecer desde una parte situada dentro de alguna parte del centro mismo de su ser.
-No sé qué hacer-confesó murmurando al oido de él mientras Alec le seguía la línea de la mandíbula con besos.
Ambos se miraron fijamente. Luego moviéndose lenta,muy lentamente,la mano derecha de Alec se deslizo sobre el esbelto arco del cuello de la joven,trazo la linea donde el cuello de encaje de su camisón se encontraba con su piel, toco apenas la delicada muselina de abajo.
Luego sus dedos bajaron todavía mas,probando la fragilidad de la clavícula de Isabella,deslizándose sobre la leve elevación de su pecho. Por fin la mano de Alec se poso en el seno de la joven, acomodándose sobre el pequeño montículo hinchado de modo que el pezón se clavo en el centro de la misma mano. La respiración de Isabella se detuvo.
Alec la había tocado antes de esa manera,haciéndole percibir su presencia. Pero ese había sido un contacto impersonal,diferente,despegado,insultante. Entonces ella le había odiado y temido. Ahora...ahora solo le deseaba mas de lo que había deseado algo en su vida.
La mano de Alec sobre su seno era escandalosamente, vergonzosamente intima, y ella adoraba esa sensación,que le enviaba temblores de pies a cabeza por las puntas de los nervios.
-Que maravillosa sensación-exhalo al tiempo que alzaba la mano para cubrir la de el,apretándola con mas firmeza sobre si misma.
Alecx contuvo bruscamente la respiración. Sus ojos destellaron hacia ella un momento antes de posar de nuevo su boca sobre la de ella,esta vez con mas dureza,exigiendo entrar. La joven le beso con una pasión de la cual nunca se había sentido capaz. Envolvió su cuello por los brazos,sujetándole contra si. El corazón le latía con tal fuerza que podía sentir como le golpeaba el pecho.
-Creo que podemos prescindir de esto,aunque es muy seductor-murmuro el,apartando su boca de la de ella tras un largo momento de embriaguez.
Isabella no puso objeciones cuando el tomo el bajo de su camisón y se lo alzo sobre la cabeza. Después Isabella,guiada por las manos del Tigre,se tendió de espalda,sdesnuda,y temblo de anhelo cuando la mirada de este recorrió su cuerpo.
-¡Que bella eres!- murmuro por fin con acento estremecido,mas áspero de lo normal.
La mano del Tigre acaricio la carne que ensalzaba. Sus dedos encontraron los pezones de Isabella, pellizcron suavemente las diminutas portuberancias.
Lanzando un grito,Isabella agito las piernas cuando un dolor como nunca habia sentido cobró vida,palpitante,entre ellas.
-Sssh,bueno amor...sssh.
Alec la apaciguo con la voz y con las manos,trazando ligeros círculos sobre sus senos hasta sentirla temblar bajo su contacto. Luego deslizo una mano por el cuerpo de la mujer,acariciándole el vientre,hurgándole un momento en el ombligo mientras ella se retorcía y gemía,y encontrando al fin el suave nido de pelo en el vértice de sus muslos. Isabella cerro los ojos mientras los dedos de Alec se entrelazaban con los diminutos rizos,para luego bajar deslizándose entre los muslos. La palma de la mano del Tigre,apretándola, inflamo el dolor convirtiéndolo en un placer ardiente,casi doloroso,que la hizo estremecer.
-Eso es,mi amor. Abre las piernas para mi,
Con los ojos bien cerrados y el cuerpo en llamas,Isabella no pudo hacer otra cosa que obedecer esa voz suave,seductora. Abrio las piernas para el,temblando sus esbeltos muslos pálidos cuando el acaricio la suavidad interior.
Alec encontró el lugar húmedo y secreto que buscaba y la acaricio encima de el. Luego le introdujo ligeramente un dedo. Isabella lanzo una exclamación ahogada de aflicción. La sensación era demasiado exquisita para soportarla. Sus piernas se juntaron en una reacción refleja,pero el se negó a retirar la mano. En cambio la apretó de nuevo contra la palma de la misma. Desde ese punto central saetas de fuego le atravesaron de arriba abajo,haciéndola temblar de pies a cabeza.
Entonces,como ella seguía negándose a ceder,le introdujo el dedo todavía mas hondo. Isabella gimió y sus piernas se relajaron al fin. Alec no dejo de mover el dedo dentro de ella cuando bajo la cabeza para rozarle los senos. Tomándole un pezón en la boca,se lo mordió suavemente, succionándolo como un bebe. El exquisito calor de su boca hizo pardeara y abrir los ojos a Isabella.
Lo que ellos vieron los agrandó de sorpresa.
Estaba desnuda; su cuerpo relucía blanco en la oscuridad. Alec se alzaba encima de ella,sus ojos eran meras ranuras doradas al enfocarse en el cuerpo de ella,su piel era de un suntuoso bronce leonado donde se apoyaba contra su palidez. Las delgadas piernas de la joven estaban permisivamente abiertas y la oscuridad de la mano del hombre se movia entre sus palidos muslos. Ante la mirada de ella,aturdida de pasión, Alec trasladó su atenciones de un estremecido seno al otro. Dulcemente le besó el pezon. Luego sacó la lengua para frotarlo, rotándola sobre el endurecido capullo hasta que por fin se lo metió completamente en la boca.
La boca de Alec en su seno fue al mismo tiempo la visión más indecente y más excitante que había visto en su vida.
Alec aspiro profunda y temblorosamente; luego alzo la cabeza del seno de Isabella.La mano que había estado ofreciendo a la joven sensaciones inimaginables se alzo también y se desplazo hacia los botones de sus propios pantalones. Ambos se observaron detenidamente,enmudecidos,mientras el se libraba de sus pantalones. El corazón de Isabella latía con tanta fuerza que sonaba como redobles de tambores en sus oídos. Ella sabia lo que venia luego...el introduciría en ella su parte viril y la bombearía hasta derramar su néctar. Alec la observaba dándole tiempo a objetar si queria, dandole tiempo para cambiar de idea.
Ella podía negarse y el se detendría. Había dicho que no impondría sus atenciones a una mujer que no lo deseara,y ella le creía. Pero lo deseaba. Alec temblaba. Isabella podía ver como vacilaba la mano con la que desabrochaba sus pantalones. A ella le dolía el cuerpo por el,le ardía por el,se derretía por el.
La parte viril que el desnudo era enorme por el deseo de poseerla. Y sin embargo,estaba simplemente observándola con esos dorados ojos en llamas,dándole tiempo para objetar.
Isabella lanzo un lleve lloriqueo gutural y arqueo la espalda hacia el en silenciosa ofrenda. Alec cerro los ojos,sus respiración se detuvo.
-Isabella...
EN pocos segundos estuvo encima de ella,enorme,caliente y pesado al apretarla contra el colchón, deslizando la mano entre ambos cuerpos al tratar de ponerse en posición para penetrarla.
Finalmente la joven respiro en un gran sus suspiro desigual y abrió mas las piernas para el. Instintivamente doblo las rodillas y el penetro. Los dientes de Isabella se clavaron en su labio inferior. Sus brazos rodearon el cuerpo del hombre,hundiéndole las uñas en los omoplatos que tanto había admirado. Echo atrás la cabeza al arquear el cuerpo. Alec hundió la cara en la curva entre su cuello y su hombro. Tenia la boca abierta húmeda y tibia al besarle el cuello.Y entonces se empezo a mover.
Isabella gimió al sentir que una tempestad de fuego crecía en su interior. Cuando al fin exploto en un millón de diminutas llamas,lanzo un grito.
-Jesus Todopoderoso...
Pudo haber sido una maldición o una plegaria. Isabella no lo sabia. Tan solo sabia que el se hundió en ella,en ese instante de su mas profunda dicha,con su ansia salvaje y un grito mas salvaje aun, manteniéndose dentro mientras su cuerpo fuerte y delgado se convulsionaba con largos estremecimientos. Finalmente se derrumbo encima de ella. Agotado,se quedo inmóvil,y la joven lo envolvio con sus brazos,arrimando la mejilla a su corazón, que aun latía con violencia.